Crítica: "Ana y Bruno" de Carlos Carrera

 

Por Itzel Medina (frenchnavi)

Después de casi trece años, Ana y Bruno por fin verá la luz este próximo 31 de agosto en salas mexicanas. Un filme que a pesar de haber recibido el premio Quirino, galardón que reconoce lo mejor de la producción de animación en Iberoamérica, deja mucho que desear.

 

La nueva película de Carlos Carrera (El crimen del padre Amaro, 2002), presenta la historia de Ana, una niña que llega junto con su madre, Carmen, a una clínica psiquiátrica. El por qué se encuentran ahí se resuelve rápidamente pero la verdadera trama comienza cuando se involucra con los seres imaginarios que habitan dentro de ese lugar. De esta manera cae en cuenta que su madre corre peligro y escapa en busca de su padre para que éste acuda a recatarlas.

 

Si bien la historia toca temas complejos, logra ser profunda, en momentos conmovedora y hay una clara invitación a reflexionar sobre las pérdidas, la película no debería valorarse únicamente por su trama, pues tanto la animación como el doblaje carecen de calidad y distan por mucho de merecer un reconocimiento tan completo como el de mejor película animada.

 

Los filmes de animación no tienen porque siempre ser miel sobre hojuelas, y es el caso de Ana y Bruno, donde a cada escena el relato se irá volviendo más complejo. Aunque claramente no esperamos animaciones con calidad hollywoodense, la tendencia a encontrar personajes grotescos se ha ido confundiendo cada vez más con el intento de hacerlos macabros.

 

La disyuntiva reside en el afán de plantear experiencias humanas y facilitarle a los niños temas como las adicciones, las enfermedades mentales, la soledad y la muerte, envueltos en amistad, amor y celos.

 

Recordemos el primer trabajo de Carrera; El héroe, cortometraje animado ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1994, con el que ya se vislumbraba el acercamiento del director a la animación de un estilo sombrío, con personajes humanos en toda su expresión que ni si quiera necesitaron de diálogos vacíos, como es el caso de su nueva producción.

 

Es cierto que los espectadores mexicanos buscan más que comedias románticas, y un acierto de esta película es el riesgo que toman al inclinarse por un género de ficción y además algo macabro, un filme en el que se nota que ponen el alma para sacarlo adelante, objetivo que se logra con el encanto y sencillez de Ana, al contrario del personaje de Bruno con quien  tropiezan con la misma piedra del humor negro pretencioso del cine mexicano.

 

Los niños podrán asustarse y salir de la sala preguntando a sus papás sobre lo que acaban de ver, pero el verdadero reto no era hablar de la salud mental de una manera sencilla, sino clara y usando el lenguaje adecuado. Me parece insólito que hoy en día haya tanto conflicto por el lenguaje incluyente o el discriminatorio, pero el decirle loco a una persona que padece de sus facultades mentales, pase desapercibido.

 

El desacierto más grande es este, al tratar de abarcar a público de todas las edades, algunas referencias a condiciones mentales inestables, no resultan las más adecuadas ni para niños, ni para adultos, un completo revoltijo de temas introspectivos con ideas mórbidas y una atmósfera que destellan en ocasiones pero sin redondearse, y de un lenguaje inoportuno y banal.

 


Video de la semana

 

Próximo Estrenos

Top 10

1. La Momia
2. La mujer maravilla
3. Piratas del caribe
4. Hombre de familia
5. Lo que de verdad importa
6. ¿Cómo ser un Latin Lover?
7. Una cigúeña en apuros
8. Huye
9. Bienvenidos a Grecia
10. El aro vs la maldición

Por jodidos y hocicones

"Sacúdete las penas"

Guillermo del Toro - FICG33

Karen Martí