Reseña: "Urinetown" , cuando hacer pipí es un lujo.

Por Juan Carlos Urrutia

En "Urinetown" el musical, no hay mayores misterios, más allá del propio poblado al que todos temen ser llevados en caso de violar alguna de las leyes sanitarias impuestas ante la situación que trajo consigo la sequía cuyas consecuencias inminentes giran en torno a la medida extrema de prohibir los sanitarios privados para preservar el vital líquido, lo que conlleva a los habitantes del pueblo a satisfacer sus necesidades en baños públicos controlados por un monopolio que ejerce su opresor control a través de tarifas excesivas para prestar un (muy deficiente) servicio que atienda una función básica del cuerpo como lo es el orinar.

 
En "Urinetown" nada es misterio, la cruda realidad que pareciera apocalíptica, pero que en la práctica pareciera más cercana de lo que parece,  se nos presenta tal cual desde la primera escena de un montaje que va In crecendo en todos los sentidos. Desde los primeros diálogos de la muy atinada traducción , el público dejará salir incómodas risas ante el sarcasmo y el humor negro que permeará las dos horas y media (intermedio incluido) que durará la función. Irónicamente durante el primer número musical, al inicio de la obra, se invitará al público a "descargar" pues aún falta mucho para llegar al intermedio. 
 
Creo fielmente que una obra de teatro, sea cual sea su género , debe de hacerte sentir. Y no me refiero a solamente provocar en el espectador una reacción, como una risa insípida o una mueca de desaprobación, sino a realmente provocarte una emoción , de tu mente y de tu cuerpo. En ese aspecto, Urinetown es de principio a fin un agasajo para los sentidos del público. 
 
La compañía de trato Ícaro, se encarga de presentar un montaje de los que dan la impresión de ser "artesanales" , en dónde cada pieza de la escenografía está perfectamente pensada y colocada para dar el aspecto que la dirección creativa imaginó. En un escenario tan generoso pero no precisamente de dimensiones amplias; en algunos números pareciera que el trazo es un milagro para lograr que el movimiento de un elenco de 20 actores luzca inminente, atónitos veremos cómo fluyen de un lado a otro sin entender cómo es que no chocan entre sí. La iluminación está de la misma manera precisamente diseñada para acentuar ese ambiente oscuro, hostil, desesperanzador y si, a la vez elegante que nos da fé de la calidad de producción que , si hubiéramos intentado ver en su versión de Broadway por allá del 2001, probablemente no hubieramos podido costear un asiento para disfrutar de esta que es la versión de una pequeña gran compañía de Querétaro que desde su primera temporada en el Teatro Hidalgo ha dado mucho de que hablar (positivamente) no solamente de la crítica especializada sino del público en general.
 
La música. Claro, se trata de un musical y para bien o para mal me gusta dejar este elemento en su apartado específico para platicar del evento central de un montaje de este género. No hacen falta muchas palabras para describir justamente esa sensación que toda obra debería de generar en sus espectadores. Cada nota de la música interpretada merece la pena ser escuchada con atención , de manera consciente, de modo que sepamos que pagamos una entrada porque cada una de esas notas lo vale, la música que acompaña cada uno de los números es la punta de lanza de una maravillosa amalgama vocal que brilla por la variedad de tesituras pero sobre todo por la armonía en su conjunto. Ninguna voz "tapa" a la otra, todas se entrelazan de manera perfecta, pero de nuevo, el reto de apelar ala consciencia del público se vuelve mayor pues a la par de todos estos elementos sonoros debemos, necesitamos, prestar atención a la expresión facial y corporal de cada uno de los ejecutantes. ¡¿Cómo lo hacen?! Además de cantar perfectamente debe cada uno con la misma perfección interpretar a su personaje, cada uno con sus acentos y gestos característicos, con su vestuario que nuevamente nos remonta a super producciones que en la mayoría de las circunstancias están tan fuera del alcance de nuestro bolsillo como lo está el Public Amenity No. 9 del bolsillo de cada uno de los personajes, con sus diálogos llenos de fuerza y en algunas ocasiones de esperanza. Y es ahí, en ese momento en el que con tus ojos y oídos bien abiertos , llega la tan anhelada emoción , el momento en el que tú cuerpo se estremece y la piel "se te pone chinita". Y al final de cada tema, lo único que te queda hacer es aplaudir con todas tus fuerzas, agradeciendo de corazón.
 
No mencioné un solo nombre a propósito, pero acá les dejo algunos por si los ocupan.
 
Dramaturgia: Greg Kotis.
 
Dirección: Miguel Septién
 
Elenco: Eduardo Siqueiros, Carolina Reyes, Andrea Biestro, María José Bernal, Memo Sánchez, Liliana Rojas, Felipe Reyes, Caro Vélez, José Grillet, Nayeli López, Uriel Valenzuela, Jorge Garza, Emilio Schoning, Yolanda Padilla, César Ramos, Sara Aimée, Eduardo Torres, Mariana Melo, Pablo Olvera y Karen Castañeda.
 
Horarios: Viernes 20:45 horas, sábado 20:30 horas y domingo 18:00 horas. Del 15 de mayo al 26 de junio de 2022.
 
Galería de fotos "Urinetown"
 
Fotografías : Juan Carlos Urrutia