Crítica: "Las hijas de Abril"

 

Mayra L. Langle (@MayLob_)
19-06-2017

Las relaciones interpersonales y familiares, específicamente entre madre e hija, han sido llevadas a la pantalla grande en múltiples ocasiones y tocando distintos puntos en cada cinta. La nueva entrega cinematográfica del ya reconocido director mexicano Michel Franco sorprende gratamente por lo íntimo de la historia, los personajes memorables y la inteligente narrativa.

Al ser este su cuarto largometraje, Franco se ha creado un estilo propio el cual está bañado de atmosferas sobrias y espacios cerrados, de personajes inteligentes y entrañables pero emocionalmente inestables, de historias muy humanas y comunes. Y aunque su tirada nunca ha sido crear un cine moralista o educador, el público ha comenzado a recibir sus películas como tales.

Las hijas de Abril es el título de la más reciente cinta de Michel Franco, la cual narra la historia de una familia descomunal. Presenciamos la vida diaria de dos medias hermanas interpretadas por Ana Valeria Becerril y Joana Larequi, quienes prefieren vivir solas a tener que compartir tiempo y espacio con su madre, interpretada por una magnifica y enaltecida Emma Suárez.

Y aunque el crecimiento de todos los personajes es, a lo largo de la cinta, preciso y controlado, se percibe una superioridad y complejidad en el personaje de Abril, la madre, la cual se desenvuelve libremente frente a la cámara, absorbiendo todo lo que se encuentra a su alrededor sin siquiera darse cuenta; llenándose de experiencias no vividas, de vidas que no son la suya y de miradas que no le corresponden. Logrando así asegurarse un lugar privilegiado en el stand de las madres legendarias del mundo cinematográfico.

A pesar de que la cinta se desarrolla casi en su totalidad en Puerto Vallarta, son pocas las veces que vemos el mar o un plano abierto, siendo la fotografía un elemento más en función de la historia, mostrándonos un encierro físico forzando una convivencia que no tiene ni pies ni cabeza, un encierro emocional a través de la narrativa y un encierro mental que se ve reflejado de distintas formas en cada uno de los personajes.

Las hijas de Abril logra su cometido, hace sentir y reflexionar al espectador, se percibe como una historia propia, como algo tan cercano a nosotros que creeríamos en algún punto de la obra que es nuestra; tal vez por lo natural de las locaciones, por el guión bien ensamblado o por la narrativa del largometraje, o simplemente por la frescura de un director que es capaz de realizar un cine sin tanto adorno y con grandes ideas.

Título: Las Hijas de Abril.
Año: 2017.
Director: Michel Franco
Calificación: 4/5

 

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