“Peace is the trick: Buen cine mexicano para todos los públicos”

 Por Juan Carlos Urrutia

01-08-2017

Las últimas tres películas que he visto han sido mexicanas. Dos de ellas fueron los únicos largometrajes que tuve oportunidad de ver en la pasada edición 20 del Guanajuato International Film Festival; la tercera fue una presentación especial la noche de ayer. Dos de los filmes son óperas primas.

“Bruma”, dirigida por Max Zunino y coescrita con Sofía Espinosa (quien además protagoniza la cinta), fue la película encargada de cerrar la programación de GIFF en su sede San Miguel de Allende. El trabajo es producto de la residencia en Berlín que el propio festival le otorgó y nos cuenta la historia de Martina (Sofía Espinosa), una chica que vive en la Ciudad de México enfrentando una ruptura de la relación con su madre y quien al enterarse de estar embarazada decide comprar un vuelo en oferta a Berlín con el pretexto de encontrar al padre al que nunca conoció.

La historia puede sonar familiar, un viaje de re encuentro del personaje consigo mismo ante una situación en la que tiene que tomar una decisión que será quizás definitiva a lo largo de su vida; sin embargo, vale la pena resaltar varios puntos en la construcción de dicha historia y la realización de la misma. Me sorprendió gratamente el hecho de saber que no existió formalmente un guión, sino que más bien trabajaron sobre una escaleta y con trabajo de improvisación por parte de los actores. Este, en lo personal, resulta el mayor mérito del trabajo de Zunino en la dirección; pues logra construir una historia íntima, muy bien estructurada, cercana en todo momento con el público a través de personajes bien diseñados quienes aún en medio de esa especie de caos existencial, logran generar empatía con el espectador. A través de los colores, los sutiles movimientos de cámara (la cual en muchas ocasiones se vuelve compañera de viaje de la protagonista) y los diálogos naturales, la historia fluye sin mayores contratiempos logrando en el público una sonrisa agradecida.

Tráiler "Bruma"


“Ayúdame a pasar la noche” es la ópera prima de José Ramón Chávez, contando en el elenco con las actuaciones de Hernán Mendoza, Elena Haro y Diego Calva. Sin la intención de estereotipar, las producciones del CCC por lo regular son garantía de calidad y en este caso José Ramón hace constar esa percepción. La cinta fue parte de la selección oficial del GIFF y ganó el premio de la prensa.

Cuenta con un guión muy generoso que retratar la historia de una familia de clase media alta que padece de, lamentablemente cada vez más común, disfunción familiar. Una madre adicta a las máquinas tragamonedas que gasta las horas y la colegiatura del hijo menor en el casino de la ciudad, un padre enamorado pero cansado que busca encontrar el gusto a la vida ante la imposibilidad de re construir su propio núcleo familiar, un hermano mayor que en medio de los preparativos de su boda entiende cada vez menos la indiferencia de su novia, un hijo menor que desesperadamente busca su lugar en medio del caos tomando dinero de cada lugar que puede. El trabajo del director es preciso, no intenta descubrir el hilo negro, su apuesta va más por entregar una película que conecte con el espectador a través de situaciones comunes, divertidas y cargadas en ocasiones de ese humor negro que caracteriza a nuestra sociedad quien aún en las peores situaciones tiene ánimo para esbozar una sonrisa. El reparto es impecable, un muy buen ensamble. El accesible estilo en la realización permite que la cinta se disfrute de principio a fin. Y como plus, como toda buena cinta, genera una reflexión acerca de la aceptación hacia nuestros seres queridos, con todas sus virtudes y defectos. Un mensaje profundo que se enmascara en una historia divertida y amigable. “Me gustó mucho, cambió el concepto que tenía del cine mexicano”, fue el comentario de mi acompañante y eso, creo yo, es la mejor carta de presentación de este trabajo.

Tráiler "Ayúdame a pasar la noche"



“Verónica”, película que tuvo su estreno en la pasada edición del Festival de Cine de Guadalajara, y que se estrena comercialmente el próximo 22 de agosto, enfrenta un doble reto al tratarse no solamente de la ópera prima de The Visualistas (Carlos Algara, Alejandro Martínez Beltrán); sino que además aborda un género fallido una y otra vez en el cine nacional como lo es el thriller. La carta fuerte de presentación es sin lugar a dudas la incomparable Arcelia Ramírez, compartiendo créditos con un talento en claro ascenso: Olga Segura. Sin embargo, ¿ bastaba con Arcelia en el protagónico para garantizar un trabajo por lo menos medianamente bien hecho? Había que comprobarlo.

La primera apuesta arriesgada (y grata sorpresa) se observa desde el primer segundo de metraje al observar la fotografía en blanco y negro. “Estos tipos deben de estar locos” piensa uno con nerviosismo, “realizar su ópera prima en un género que desde los tiempos de Carlos Taboada (me atrevería a pensar) no ha rendido buenos frutos en el cine mexicano; y además filmar en blanco y negro, podría resultar un suicidio”. Y la verdad es que no resulta así; termina siendo un tremendo acierto, no solamente estilísticamente hablando sino, más importante aún, narrativamente contundente. Esta característica vuelve a esta propuesta sobresaliente de entrada por los puntos señalados; pero además porque al no contar con el “distractor” de la película de color, el peso casi automáticamente recae en el trabajo actoral y en la propia dirección de los jóvenes directores. Es también desde los primeros segundos que se nota la estupenda música original que ambientará los numeroso momentos de tensión, los movimientos y emplazamientos de cámara poco convencionales que resultan sumamente refrescantes y que le dan aún mayor fuerza a la estructura narrativa; el guión, que sorprende por todos lados, que te mantiene al filo de la butaca ansiando que llegue el final pero a la vez pidiendo que dure más y más. En lo personal me parece un trabajo redondo, pues tiene todos los elementos para ser un clásico de suspenso en la cinematografía nacional. Nadie saldrá decepcionado de la sala de cine, lo podría garantizar.

Tráiler "Verónica"


Y al final todo es cuestión de mantener el ritmo, de no aflojar el paso, de ser perseverantes como creadores y abiertos como público. De abrir los ojos y ser honestos, empáticos y generosos y aceptar a través de la visualización de cualquiera de estos trabajos que el cine mexicano es un cine no solamente de calidad, sino un cine entretenido que está a la altura de cualquier éxito de Hollywood y muy por encima de muchos blockbusters de verano que lo único que provocan es hundirnos más en nuestra pérdida de identidad, en nuestra falta de consciencia, en nuestra apatía. El truco está en aceptar estos regalos que jóvenes realizadores mexicanos nos dan, abrazar el buen cine que se hace en nuestro país y poder afirmar con orgullo que en México se hace cine y se hace muy bien.

 

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